Archivo de Enero 2008

Más de 300 socialistas proponemos a Arrate ser candidato presidencial

Enero 29, 2008

Trecientos dirigentes sociales y políticos, parlamentarios y militantes del PS de todo el país entregaron el domingo 27 de enero una carta al ex Ministro, Presidente del Partido y Embajador, Jorge Arrate, en la que le proponen ser su precandidato a la Presidencia de la República.

En su residencia de la comuna de Ñuñoa, Arrate expresó a una treintena de adherentes que está dispuesto a enfrentar el desafío que significa ser candidato de las “fuerzas de avanzada social” y que en los próximos días responderá por escrito a la propuesta, confirmando su aceptación.

Entregamos a continuación el texto de la carta y la lista de suscriptores iniciales de la misma.

Quienes deseen apoyar la iniciativa pueden enviar su adhesión al correo electrónico: saguilo@congreso.cl , para agregar sus nombres a la lista de firmantes.

Ver carta y lista de firmantes

Militantes socialistas repudiamos represión en la Araucanía

Enero 12, 2008



Viernes 11 de enero de 2008

1.- Los acontecimientos que llevaron a la muerte del joven Matías Catrileo deben abrir un proceso de profunda reflexión y autocrítica en la forma como el Estado chileno y el Gobierno han enfrentado y enfrentan hoy las históricas demandas de nuestros pueblos ancestrales.

2.- La política asistencialista que ha traspasado cerca de 240.000 Hectáreas de tierras agrícolas a las distintas comunidades de pueblos originarios entre los años 1994 y 2003, ha y en particular del pueblo Mapuche hacia el Estado y el Gobierno. demostrado sus serias limitaciones, al tiempo que ha generado una profunda desconfianza de los pueblos originarios

3.- El NO reconocimiento constitucional de los pueblos originarios como el permanente rechazo a la firmas de convenios internacionales muchas veces prometido y jamás cumplido es parte de un diseño de limitar las justas reivindicaciones históricas del pueblo Mapuche que tienen como eje no solo la recuperación de sus tierras ancestrales sino de diversos grados de autonomía respecto al Estado Nacional. La reciente aprobación por la Comisión del Senado del Convenio 169 de la OIT introduce un capítulo interpretativo que desnaturaliza dicho convenio.

4.- El hacer oídos sordos a este clamor que crece día a día entre los pueblos originarios y en particular en el pueblo mapuche ha llevado a reducir y minimizar sus reivindicaciones y a enfrentar las legítimas y nunca escuchadas demandas con una política eminentemente represiva que profundiza aun más la desconfianza hacia las políticas del Gobierno.

5.- La Concertación en el Gobierno no debe olvidar que en distintas fases de la historia de Chile, tanto la DC como el PS propiciamos la Reforma Agraria y en particular el PS promovimos las tomas y la recuperación de tierras para acelerar este proceso que significó la expropiación de más de 10 millones de hectáreas, cinco millones en todo el Gobierno de Frei Montalva y otros cinco millones en solo un año del Gobierno de la Unidad Popular.

6.- Urge entonces abrir un proceso de diálogo real entre el Estado, el Gobierno, y los diversos pueblos originarios, un proceso serio orientado a generar soluciones eficaces en tiempos razonables, soluciones integrales, con la perspectiva de hacer justicia histórica, entre otras cosas acelerando el proceso de devolución de tierras ancestrales a sus legítimos propietarios

7.- Es imprescindible que previamente se desmilitarize la zona de la araucanía y que los culpables de este horrendo asesinato sean juzgados . Es lo menos que podemos hacer, si queremos ser coherentes con el respeto a los derechos humanos, cuando acaban de cumplirse 100 años de la matanza de la Escuela Santa María de Iquique.

8.-En lo inmediato exigimos al Gobierno atender las demandas de los presos políticos mapuche, expresadas dramáticamente en la Huelga de hambre de Patricia Troncoso. Con sensibilidad y voluntad política es posible generar la solución urgente que se requiere. Si Patricia muere, qué duda cabe que una nueva mártir y una nueva antorcha se encenderá en la tierra de Arauco.

Jorge Arrate

Sergio Aguiló

Patricia Abarzúa

Hugo Bordoli

Rubén Andino

Giuliano López

Rigo Quezada

Eduardo Gutiérrez

Llegó la hora de decir adiós a Transantiago

Enero 12, 2008

Rubén Andino

Publicado originalmente el 7 de noviembre de 2008

LA CRITICA AL modelo neoliberal parece lejana a la gente común y algunos la perciben como una letanía de trasnochados izquierdistas. Pero el “capitalismo salvaje”, como lo bautizara el Papa Juan Pablo II, tiene hoy en Chile expresiones tangibles que afectan la vida cotidiana de millones de santiaguinos.

La preeminencia neoliberal en las políticas públicas y sus efectos sobre los hombres y mujeres que van y vienen de sus trabajos, que visitan las postas, que concurren a la escuela, que compran en los supermercados o asisten a actividades de entretención están presentes en Transantiago, proyecto estrella del gobierno de Ricardo Lagos, que ha devenido en un dolor de cabeza para su sucesora, la Presidenta Bachelet.

Los dogmas neoliberales fueron aplicados por tecnócratas, que planificaron y echaron a andar el proyecto con un gran desconocimiento de la realidad. El subsecretario de Transportes, Danilo Núñez, explicó en un matinal de televisión la forma en que se había confeccionado la malla de recorridos, admitiendo que el sistema funcionó perfectamente en las pruebas simuladas que se hicieron antes del 28 de febrero de 2007.

Ante la Comisión Investigadora de la Cámara de Diputados, Ricardo Lagos defendió el diseño de Transantiago y centró las culpas en la implementación, es decir en lo obrado por el gobierno actual, sin expresar la más leve autocrítica sobre su propia responsabilidad. Pero Transantiago adolece de una falla de origen. El sistema fue diseñado pensando más en garantizar la rentabilidad de los operadores privados que en cuidar los intereses de los millones de anónimos pasajeros que lo sufren como un cotidiano calvario.

El viejo sistema de transporte era caótico, peligroso y despiadado para empresarios, conductores y usuarios; con más 8 mil buses esparcidos por vertiginosas carreras en la búsqueda de pasajeros; sin embargo, resultó peor el remedio que la enfermedad.

Según la publicidad promocional, Transantiago debía racionalizar el transporte y beneficiar a las personas, como” una propuesta clave del Gobierno para mejorar la calidad de vida de la gente e impulsar la transformación de Santiago en una ciudad de clase mundial…con un aire más limpio y mayor seguridad en las calles”.

Los objetivos del nuevo sistema siguen expuestos en la web de Transantiago como un chiste cruel: “un servicio moderno, confortable y seguro que logrará reducir las externalidades negativas, como la polución del aire, la contaminación acústica y visual, la congestión y los accidentes”. El propósito está tan lejos de la realidad como las plataformas instaladas en los buses articulados para el acceso de los discapacitados, inertes testimonios de lo que pudo ser y no fue.

Hoy existen más demoras y menos buses en las calles (originalmente el sistema debía funcionar con 4.600 y ya estamos en 5.500), tenemos más automóviles circulando, sectores densamente poblados se encuentran al margen de la malla de los recorridos y dentro de los buses y del Metro las personas viajan cual sardinas enlatadas.

Hubo buenas intenciones, pero a la hora de escoger entre el interés público y el privado, el gobierno anterior optó por el segundo. En buenas cuentas prevaleció la necesidad de garantizar la rentabilidad del negocio de los operadores por sobre el interés de las personas.

El modelo fue mal diseñado, planificado, ejecutado y los empresarios que lo operan han demostrado total incapacidad para gestionarlo. En suma, el brazo de la tecnocracia y la mano invisible del mercado no se la pudieron con Transantiago.

Hay que volver a los objetivos primigenios de la iniciativa, con el Estado como operador principal; porque una empresa estatal, Metro de Santiago, es la columna vertebral del transporte de pasajeros en la capital y está absorbiendo las graves deficiencias de todo el sistema.

Una vez más se ha derribado el mito de la eficiencia de los privados y se reedita la regla de oro del modelo, privatizar las ganancias y socializar las pérdidas. Los parches sólo harán más lenta y dolorosa la agonía de Transantiago.

El patriarca en su laberinto de la soledad

Enero 12, 2008

Publicado originalmente en septiembre de 2005

Anciano y decrépito el patriarca contempla desde su otoñal y dorada prisión domiciliaria como su querida María Lucía y prole deben enfrentar de manera solitaria los efectos de la investigación judicial que puso en evidencia su fortuna, ganada a fuerza de sangre, sudor y lágrimas. El está seco, aferrado a las manillas de su silla de ruedas y esta frenético. Los mal agradecidos beneficiarios directos de su revolución liberadora, la juventud dorada del régimen: los Nogueira, los Piñera, los Lavín, los Yuraszeck, los Allamand, los Coloma, los Espina y una interminable lista de exitosos empresarios y políticos de la derecha, a los que ayudó a instar en el poder luego de exterminar a los partidarios de Allende, quiénes ahora guardan prudente distancia del Gran Protector de la Patria y su familia cuando caído y está viejo. Sólo el sanguíneo diputado Moreira y el coronel Labbe le siguen fieles.

Operaciones encubiertas en un interminable laberinto de 130 cuentas secretas en bancos internacionales, manejadas por Augusto José Ramón Ugarte, Augusto P. Ugarte, J. Ramón Ugarte, A. Pinochet, Marco P. Hiriart y otros alias por el estilo constituyen la trama para lavar los 26 millones de dólares que el hombre ahorró en su chanchito alcancía de manera paciente desde que llegara a terciarse la banda presidencial. Doña Lucía con soponcio en el Hospital Militar y Marco Antonio preso en Capuchinos.

Pero el botín de guerra resulta escuálido en comparación con el trabajo que hizo a sus mandantes en Chile y el exterior: 3 mil muertos o desaparecidos, al menos 28 mil torturados hasta ahora reconocidos, 100 mil presos políticos, 200 mil desempleados por motivos políticos, 1 millón de exiliados, y 14 millones de “inciliados”, si se me permite inventar un neologismo para designar a quienes debimos soportar toda clase de abusos y pellejerías, como el miedo colectivo, el hambre, la falta de trabajo, la desintegración cultural, la discriminación social, la marginación forzada de más elementales derechos humanos, durante 17 largos años, sin que nadie nos haya reparado hasta ahora.

El pago de Chile, la ingratitud de aquellos que fueron salvados de la inminente irrupción de los rotos allendistas ahora le vuelven la espalda al Tata y se ríen entre dientes de él, mientras disfrutan de sus empresas privatizadas, de sus acciones en la AFP, de sus universidades privadas “sin fines de lucro”.

Personeros de la dictadura robaron 6 mil millones de dólares

Enero 12, 2008

La privatización de empresas durante la dictadura provocó para el Estado chileno una pérdida de 6.000 millones de dólares, según el informe final de una Comisión Investigadora de la Cámara de Diputados, entregado el 20 de julio, a partir de la Contraloría General de la República.

El fisco entregó 15.888 inmuebles, Bienes Nacionales, de los cuales 11.000 fueron traspasados directamente a manos privadas. Apenas el 20 por ciento de las tierras expropiadas se mantuvo en poder de campesinos de la Reforma Agraria. La superficie perdida por el Estado a manos de empresarios pinochetistas es equivale a la suma de las regiones de Valparaíso, O`Higgins, Maule y Metropolitana.

La investigación estableció que 725 empresas, que estaban en manos del Estado el día del golpe militar de 1973, fueron vendidas a un precio irrisorio, para ser controladas por grupos económicos que surgieron y se consolidaron durante la dictadura. El informe determinó que, por la venta de sólo 30 empresas públicas entre 1978 y 1990, el Estado perdió sobre 2.200 millones de dólares.

La Compañía de Acero del Pacífico (CAP) fue vendida en 105,5 millones de dólares, cuando su valor real ascendía a 811,5 millones y, la pérdida patrimonial en el caso de la Sociedad Química y Minera de Chile (Soquimich), fue de 261,9 millones de dólares.

Julio Ponce Lerou, yerno de Pinochet, asumió la presidencia de Soquimich en 1980. Veinticinco años después, la empresa, que aún preside Ponce, aparece como líder mundial en los negocios de fertilizantes de especialidad, yodo y litio, con 20 filiales en diferentes países y utilidades por 184,9 millones de dólares en 2004. El Estado dejó de percibir también 184 millones de dólares por la venta de la azucarera Iansa, a la que está vinculado el senador independiente pro UDI, Marco Cariola.

La venta de Endesa representó una pérdida de 895,6 millones de dólares, la de Chilgener 171,1 millones de dólares, la de Chilectra de 96,4 millones de dólares y la del Banco de Chile 66,9 millones de dólares.

En octubre de 182, José Yuraszeck ocupó la gerencia general de Chilectra. La empresa ya había sido dividida en las filiales Chilmetro, Chilgener y Chilquinta. Luego de privatizarla y con sólo 2% de la propiedad de Chilectra, Yuraszeck consiguió un crédito de 65 millones de dólares en el Banco del Estado, con el que compró a Corfo un 20% de la empresa. El Estado le dio empleo y poder, le prestó dinero y le vendió las acciones: negocio redondo.

En los ‘80, casi el total de la propiedad “La Tercera” era del Banco del Estado, por una deuda de la familia Picó Cañas. Días antes de la salida de Pinochet, el gerente general del Banco del Estado, Álvaro Bardón, entregó la propiedad de la empresa a Álvaro Saieh y los hermanos Abumohor, a cambio de un crédito blando del Banco Osorno. El grupo Copesa hoy controla los diarios “La Tercera”, “La Cuarta” y “Siete”, la revista “Qué Pasa” y las radios “Duna” y “Zero”. El Presidente del Banco del Estado, Javier Etcheverry, informó que la operación significó un perjuicio de 273 mil UF para el banco.

La Comisión dice: “Fue legal vender sin licitación; que los mismos que diseñaban las privatizaciones y fijaban los precios de las acciones pudieran comprarlas; que no se pagaran los préstamos al Estado o que se renegociaran cuando se necesitaba. Por lo tanto, todo el proceso privatizador se desarrolló con normas decretadas ad-hoc por una dictadura”.

La Comisión comprobó que quienes controlaron los grupos económicos que surgieron durante las privatizaciones son los tecnócratas que las diseñaron desde la Corporación de Fomento de la Producción (CORFO), o que fueron interventores, como: Julio Ponce Lerou, con el grupo Soquimich; Roberto de Andraca, con el holding CAP; José Yuraszeck, con Endesa, Chilectra, Enersis y Pehuenche; los grupos Hurtado Vicuña y Fernández León, o el grupo Penta de Carlos Alberto Délano, que hizo su fortuna con las AFP.

Las conclusiones se enviaron al Consejo de Defensa del Estado para que determine responsabilidades penales y la Cámara ofició a la Corfo para que solicite a la Corte Suprema el nombramiento de un Ministro en Visita. La Comisión sugiere a Contraloría el inicio de sumarios y que Corfo exija indemnizaciones.

Según el diputado PS, Carlos Montes, Presidente de la Comisión, la privatización fue posible sólo por la existencia de una dictadura que “no consideró éticamente reprochable que funcionarios de Corfo, pasaran a ser dueños o directores de las empresas privatizadas”.

Las consecuencias de este saqueo de la propiedad pública acarrea hasta hoy graves consecuencias. Grupos empresariales originados en el proceso de privatizaciones se ha convertido en factor principal de la actual concentración del poder económico y político y de la mala distribución de ingresos existente en el país, que tiene a millones en trabajadores percibiendo salarios miserables, jubilaciones indignas o simplemente sufriendo una humillante cesantía.

Unir Fuerzas para terminar con la exclusiòn

Enero 11, 2008

Rubén Andino

Publicado el 28 de octubre de 2007

Tal como una vez en la Europa de 1845, un “fantasma” recorre Chile…. pero no es el fantasma del Comunismo… es lisa y llanamente el fantasma de la democracia, que quiere a amagar a los poderes oligárquicos y autoritarios, enquistados en la política, la sociedad, la economía y la cultura, en busca de mayores espacios de libertad para los ciudadanos y ciudadanas.

Más de 350 mujeres y hombres concurrieron el viernes al restaurante la Picola Italia, para dar su respaldo a la iniciativa Unir Fuerzas, destinada a representar el deseo de muchos chilenos y chilenas de combatir la exclusión, de la que han sido víctimas millones de personas, marginadas de un trabajo digno, de una educación de calidad o de una participación efectiva en las decisiones trascendentes para el país.

Asistieron algunos premios nacionales, parlamentarios, escritores, artistas, sindicalistas, dirigentes estudiantiles, cesantes, inscritos en los registros electorales y también no inscritos, partidarios de la diversidad sexual, ecologistas, representantes de los pueblos originarios, dirigentes vecinales y regionalistas; en buenas cuentas una amplia gama de personas vinculadas a múltiples expresiones de la diversidad humana, esa diversidad que tanto escozor causaba al viejo dictador, innombrable, en el ocaso de su régimen.

Hicieron uso de la palabra el Presidente del Partido Comunista, Guillermo Tellier, la vicepresidenta de la CUT, María Rozas; el historiador Patricio Quiroga; la dirigente secundaria Javiera Pinto; Nicolás Grau, del Movimiento Nueva Izquierda (es sólo un alcance de nombre con la fracción socialista homónima); el Presidente de la FECH, Giorgio Boccardo; el Presidente del Movimiento por los Derechos Ciudadanos, Edgardo Condeza; el dirigente de la Surda, Carlos Ruiz, e intervino el principal impulsor de la iniciativa, el ex ministro y embajador Jorge Arrate, quien esbozó en sus trazos más gruesos esta iniciativa destinada a construir en Chile una democracia integradora y participativa, en oposición a la actual que calificó de “democracia incompleta”.

Los medios de comunicación, caja de resonancia de los poderes oligárquicos que manejan los resortes del poder en Chile, no están interesados en dar difusión a lo que sucedió en La Picola Italia. Los que estamos en esta iniciativa democratizadora somos sospechosos de atentar contra el orden establecido, de ser “díscolos”, de atentar contra los poderosos y los acomodados en el poder. Pero no podrán ignorarnos en el futuro, porque “las fuerzas de avanzada social”, de las que hablaba el Rector de la Universidad de Chile, Senador y Presidente del Partido Socialista, Eugenio González Rojas, comienzan a recuperar terreno, para terminar con el inmovilismo y el desaliento de millones de compatriotas que terminan a regañadientes optando sin convicción por el “mal menor”.

En el movimiento Unir Fuerzas no hay vetos; pueden sumarse todas y todos aquellos que compartan el deseo de terminar la exclusión y ampliar los espacios democráticos en todos los ámbitos de la sociedad chilena.